Llegué a la salita donde me tomaron la presión y me hicieron preguntas tales como:
-¿Tuviste alguna enfermedad grave?
-No
-¿Tomás alcohol?
-Los fines de semana. Lo normal.
-¿Te drogás?
-No, pero vendo. Le hago precio.
-...
-Tengo miedo si me sigue poniendo esa cara, doctor.
-¿Haces alguna dieta?
-Hay tantos chistes faciles que mejor no digo ninguno.
-...
-No, doc. No hago dieta. ¿Usted cree que debería?
Me miró de arriba a abajo, se levantó los antejos de Clark Kent y solo dijo "Y... un nutricionista no viene mal de vez en cuando". Prosiguió:
-¿Tuviste sexo con prostitutas?
-No.
-¿Tuviste sexo con personas de tu mismo sexo?
-Roberto, mi perro... ¿cuenta?
-...
-Ok, no. Era un chiste.
Luego de que me pesaran, y demases yerbas pasé nuevamente a la salita intermedia para esperar al vampiro con delantal que se lleve más de medio litro de mi fluido sanguíneo. Un señor muy amable me ofreció su asiento. Mi color de piel amarillo Simpsons seguramente hizo notar el cagaso que me invadió y para ese momento, ya había divisado la puerta de escape en caso de un cambio de opinión repentino.
-"Todo sea por una causa noble, Julián". Julián, que estaba al lado mío se las tomó cantando: Faso, vino y pala, es la banda de Laferrere.
La hago corta: pasé, me pichicatearon, me dejaron escuchar música. Pensé en Giordano, en comprarme el libro de Ileana Calabro, en el Ancho Peuchele y en menos de 20 minutos todo había terminado.
Tuve esta conversación con la enfermera al final de la extracción y mirando la "bolsita" que encima tenía un autografo mío:
-Ah, bueno. ¿Todo eso me sacaron?
-Sí, son 750 cc nada más. Y si no bajas la cabeza y te callás te voy a sacar mas sangre pero por la nariz y de una piña.
-Bueno.
La psicología bien aplicada siempre funciona a la perfección en estos casos. Me despedí con un beso. Agradeciendo que no me contagiaron de nada, no me dejaron hematomas visibles y no se quedaron con mi billetera.
Al salir vi un cartel que sugería volver cada tres meses. Ahora, 13 horas después de mi acto solidario no me arrepiento ni un poquito. De hecho, creo que entre el millón de papeles que firmé figura algo de ser "Donante voluntario". En 12 semanas vuelvo.
Mientras tanto, noto un cambio raro en mí. Los dientes siempre los tuve deformes pero los colmillos están afiladisimos, y le tengo cierto rechazo al ajo. Lo mismo me pasa con la luz natural. Es más, estoy pensando seriamente en ponerme ropa bien oscura, maquillarme la cara y las bolas para ir por las calles del barrio a bordo de una
aurorita a recuperar lo que es mio, cual Drácula del subdesarrollo.